Pues ya fue el concurso. No tenía expectativas acerca de los resultados de este experimento, incluso no sabía si sería popular. Por lo tanto, nunca imaginé hasta donde llegaría todo esto.
De pronto, te enteras de la existencia de cierto tipo de lectores, de los cuales ni siquiera te habías percatado y de la nada saturan tus comentarios. Nunca había visto tal esmero por ganar un premio chafa de un blog. Su omnipresencia llegó a niveles que ni el sirako del 2006 podría imaginar.
Si, les hablo de Cristian y Cristofer, o quizás no se llaman así… es más: ¿son una persona o dos? Ok, les creeré, son dos personas. En fin, quiero decirles que no hay nada más divertido que jugar con la mente de estos jovencitos.
Cuando un sandión semianónimo decretó una regla arbitraria y no oficial, estos muchachos se ofendieron de tal manera que no dejaron de expresar su ardor. Su uso excesivo de la letra k y su ortografía peor que la mía lograba expresar un dolor y resentimiento sin límites, más grande de lo que alguien podría ofenderse por un concurso pedorro de un blog. Entonces, conmovido por tal nivel de compromiso ante esta página sin chiste, cerré los ojos un momento y decidí: “VAMOS A JUGAR CON SUS SENTIMIENTOS”.
Así es. De manera vil, cruel y maldita, me dediqué a hacer sufrir a estos extraños pero simpáticos personajes, borrando sus comentarios y haciéndolos creer que realmente habían sido descalificados. El hecho de que sacaran su propio blog para expresar su inconformidad. A su manera bizarra, lograron conmoverme con su ardides extrema y su falta de malicia. Entonces, al publicar un nuevo post después del concurso pensé: ¿por qué no seguir jugando con ellos?
En una especie de chat ocurrido en los comentarios del post pasado (y del cual ya no queda rastro) me puse a platicar con ellos. Los reté a que pusieron un comentario mínimamente bien escrito, y aunque no lo lograron del todo, les dije que ganaron.
Cristian y Cristofer (que no se si se llamen así, o si su nombre se escriba así, o si existan en verdad) se sintieron defraudados y estafados. Yo jugué con sus sentimientos y les prometí un premio especial, el cual siguen esperando. Lo que no saben es que todo el rollo anterior… es su premio.
Señoras y señores: Este es un post dedicado a los muchachos de Dijo mi mamá que siempre no. Aplausos para ellos, se lo merecen.
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Ahora, un poema dedicado al otro ganador del concurso:
En el mundo de los blogs,
si es que bien te fijas
podrás conocer al usuario
que firma con seis rayitas.
Ni siquiera tiene blog,
ni falta que le hace,
si jugara futbol,
todos le mandarían pase.
Es difícil distinguir
si ------ es él o ella,
y tratar de averiguarlo
sería toda una epopeya.
Lo que más me sorprendió
es que puede ver el futuro.
“Ya gané”, publicó
Y hasta me sudó el “fufurufo.
No importa que el blog no siga,
y es chafa que si a la tazy
lo bueno es que todos me caen bien
como igual me cae bien Babsy.
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Y para complacer a todos, también un premio para d3 and egoself (creo que así se escribe), una estudiante de física de la UNAM. Para ella, va este chiste ilustrado:
¿Qué le dijo una uva verde a una morada?

¿Qué le dijo una uva morada a una verde?

¿Qué le dijeron las dos uvas al autor del blog?

Admiremos a las uvas y su capacidad para hacerme sentir mal mientras hablan al mismo tiempo.
Y ya, que este blog se está poniendo muy complaciente. De aquí al post cien, no habrá complacencias ni cederemos a amenazas. Y ésta vez… es impersonal.